lunes, 12 de marzo de 2007

El Maestro del Caos

Cuando necesito inspiración o información para entender lo que ocurre en París le hago una visita. Si conversas con él su habla podría parecer totalmente desorganizada; divagaciones inconexas, salidas por la tangente... No es así. Siempre esconden una propuesta a la interpretación. Mejor dicho, sus palabras esconden múltiples propuestas de las cuales, una acaba cobrando sentido en mi mente, como cuando haces una poesía con palabras sacadas al azar de un libro. Y nunca defrauda. Si no una respuesta, al menos sueles obtener una pregunta mejor.
Su conversación es deliciosa y deliberadamente líquida, casi a punto de solidificar. Como un autor que apenas insinúa entendiendo que su público es inteligente. Cuando le explico mi conclusión a partir de lo que él dice se sorprende, como si quien hiciera la propuesta fuera yo y él no la hubiera pensado primero. Estoy seguro de que es un consumado actor, pero creo que su sorpresa es sincera, como si su charla no fuera del todo intencionada y hubiera logrado mantener su mente en la orilla del caos y su intuición absolutamente abierta a la realidad que le rodea.
En otros tiempos habría sido un oráculo. Se dice que contestaban en el oscuro lenguaje de los dioses, lo que nunca supone respuestas cerradas a un solo sentido. Y con la interpretación que se hacía se emprendían viajes o se fundaban ciudades. Ahora Egon sería catalogado como demente, calificativo que estoy seguro que no le indignaría, ya que considera la demencia como la más poderosa de las musas. De ahí mi fundada negativa a sus proposiciones de que me convierta en su aprendiz. Aunque cuando me lo dice creo que sólo está de guasa.

1 comentario:

Profesor Requetechek dijo...

Querido alumno del caos.
Creo que se ha metido usted en una maraña que no entiende, y le felicito por ello, porque las marañas que uno entiende, además de aburridas son incómodas.

 
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