miércoles, 10 de diciembre de 2008

Sizigia

“Nadie ha visto nunca el alma con los ojos con los que normalmente vemos las cosas de este mundo”.
Henry Corbin


El ángel siempre está presente. He leído que con él formamos la unidad de nuestro ser esencial, unidad que a su vez trasciende –con una paradoja sólo aparente-, la mera individualidad que creemos ser.
Es por el ángel que se cumple en nosotros aquello que afirmó Giordano Bruno al decir que Dios está infinita y totalmente en cada una de las partes del universo, motivo sin el cual no podríamos llamarle infinito. Y sin embargo, aun en nosotros permanece invisible, porque nadie puede ver el alma de su alma “con los ojos que contemplamos las cosas de este mundo”.
Pero el mundo puede ayudarnos a conseguir otros ojos cuando nos brinda signos maravillosos, instantes que son como un tributo a la eternidad en los que la Imagen recobra su brillo primordial.

Hoy mirando al cielo pensé que nuestro gemelo celestial se oculta a la manera de la luna nueva; ésta se pasea cruzando el firmamento a plena luz del día, pero queda velada a la vista por el resplandor del sol. Y sin embargo ella es la única que puede revelarnos su medida, pues es capaz de perfilar su forma en el engarce perfecto durante la sizigia que produce un eclipse total.
Quien haya contemplado este evento sabe que hay un instante en el que el tiempo se desvanece, momento en que aparece ante nosotros un anillo luminoso; el corazón humano se estremece al ver en lo más alto el reflejo de su cavidad más secreta.
El ángel es entonces visible: con una de sus manos toca nuestro pecho y con la otra señala la corona del cielo, océano sumido en la oscuridad preeterna que conjuga la noche y el día. Y apuntando como una flecha al centro nos comunica la certeza:

-“Eso eres tú”- proclama.

Y al fin comprendemos que siempre lo supimos.

8 comentarios:

Núria dijo...

Precioso, Pola.
Me pregunto que escribirías si estuvieras bajo este cielo amplio y luminoso a orillas del Pacífico... También me pregunto a quién se le ocurriría llamar a este monstruo rugiente y tremendamente peligroso, tanto como hermoso, Pacífico.

Un abrazo desde esta Costa Maya.

P.S.
Qué pasó con este espacio, cambiaste el color o es así como lo veo desde este Mac? Se ve muy bonito, eso sí.

Mahatma dijo...

Hace unos días compartí esta visión del ángel al contemplar el arcoiris luego de un chaparrón. En ese momento fue sólo una emoción repentina, como si alguien llamara y abriera.

Sólo ahora, al leer tus palabras, comienzo a comprender lo que significa.

Un abrazo!

M.

Pola dijo...

Núria, muchas gracias por tus palabras.
Respecto a lo del nombre del Pacífico, o bien el que lo bautizó lo encontró en un buen día, o es un nombre un tanto eufemístico de esos que se ponen con la intención de domesticar en lo posible a la realidad (como decirle a una bestia enorme y fiera: "perrito...perrito bueeeno").

Que tengas una feliz estancia en Guatemala y nos regales alguna de tus bellas narraciones a la vuelta.

Besos!

P.S. No he retocado los colores del blog, pero tengo comprobado que cambian muchísimo según está calibrado el monitor con el que se mira... Como todo en esta vida.

Pola dijo...

M., es increíblemente hermoso ver tendido ante tus ojos el puente que une los mundos. El otro día asociaba estas palabras de Corbin con la bella imagen del arcoiris:

"La belleza es la luz que transfigura a los seres y a las cosas, sin incorporarse a ellas ni encarnarse en ellas a la manera de la imagen irradiante del espejo, que es el lugar de su aparición. Por eso la adoración de la belleza es la adoración de la Luz manifestada a través del velo de carne perecedero, sin ser nunca un atributo inherente a la materia ni una cualificación de la carne o de la materia. La belleza es de esencia espiritual; el fenómeno de la belleza es una aparición de lo suprasensible."

Un abrazo también para ti!

P.S. Ahora que lo pienso, este libro de Corbin me lo enviaste tú...¡Gracias!

Gabi dijo...

Recuerdo.
Trae a ti los recuerdos.
Evoca en ti otro momento de lucidez.
Evoca en ti otra sizigia por la que puedes ver el alma de tu alma, reflejada en los ojos afines de otra anima.
En los ojos de Olympia o Jeanne, a veces en los de Eila, cuando contemplan el ángel a plena luz y todo el tiempo que te observan.
Ellas también lo saben, engarzadas contigo en complicidad, veneración y entendimiento.
Ellas te miran y ves lo que eres tu.
Si viene un eclipse guardarme un huequecito, hermanito o una cama limpia en tu casa por vacaciones. De una forma u otra déjame compartir tus revelaciones.
¿Te podre pedir después solo un minuto para emocionarme otra vez con tus palabras entre un susurro?¿Me dejaras mostrarte mi sonrisa feliz, sentada a la mesa al amparo del haz de la aureola constante, que es tu familia?
Ha sido realmente hermoso, evocador y no sabes cuanto me llena de esperanza. Yo también estaba pensando en eclipses pero de otra clase.
Y ahora esperare el próximo encuentro y rezare para que en mi también veas lo que yo veo.
"Eso que eres tu"

Un beso hermanito.

Gabi

Pola dijo...

Mi querida Gabrielle,

¡gracias por tus hermosas palabras!, y por supuesto que hay un lugar para ti en mi casa. Siempre he esperado que la consideréis como vuestra y vengáis a recargar el alma a orillas del Mediterráneo (es como el paraíso para mí).
No tarderemos en reencontrarnos ahora que sé que has pensado volver a la Torre. Tenemos mucho de qué hablar.
Y quiero que sepas que sea lo que sea lo que te hayan revelado tus visiones o sea lo que sea lo que dice Eugen, incluso nuestros peores adversarios poseen un núcleo que ni en sus más locos sueños pueden llegar a corromper.
Y Eso es lo que yo veo cuando te miro hermanita.

Un beso.

Sahaquiel dijo...

Generalmente somos incapaces de percibir el lenguaje primordial, lenguaje sagrado presente todo lo que nos rodea, sin embargo, sólo basta un instante para que el mundo se transfigure y recobre plenamente su sentido. ¡Maravilloso post!
Por cierto, finalmente dispongo del tiempo y la tranquilidad necesaria para leer "Cuerpo Espiritual y Tierra Celeste". :-)

Un fuerte abrazo, KYW ;-)

Pola dijo...

Querido Sahaquiel,

muchas gracias por tus palabras.
Y buen viaje por la tierra de Hurqalya (ojalá el libro te resulte tan magnífico y revelador -o más- que a mí).

Abrazos KYW!

 
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